De cómo llegué aquí…

mazatlan.jpgEs una larga historia que quizá merezca ser contada. No es fácil ser Mazatleco y andar impune por el mundo. Cargamos con una gran riqueza y miseria genéticas, digna de los casi 500 años de que se tienen memoria en esta tierra patasalada.

Por aquí han pasado los aminoácidos de casi todo lo que la humanidad y la selección natural pudieron haber forjado durante varios miles o millones de años. Aquí se han amasado fortunas y se han dilapidado al ritmo de la tambora y de los papaquis.

No basta el simple significado semántico que a “Mazatlán” se le ha atribuido: (Mazatl = Venado + Tlan = Tierra) = “Tierra de Venados”.

Ésta es tierra de sueños y pesadillas, de triunfos y fracasos, de amores y desengaños, de mar y de humo, de gringos y chilangos, del PRI, del PAN, del PT, del PRD y de los que faltan. Algo de uno y mucho de todos.

Tierra de poetas y de asesinos, de la “zona dorada” y del “infiernillo”, de Pedro Infante y del “buto” y la “venada”.

Aqui nací, aqui crecí, aqui he vivido y quizá aqui he de morir. Entre los ovnis de las tres islas y los bules de la isla de la piedra. Entre el “Tarrandas” y el “Sr. Pepper’s”, comiendo Mazatún, tomando Café El Marino y pisteando Pacífico y nada más.

Aqui, da lo mismo desayunar en el “Shrimp Bucket” o “el chirrín” de la raza, o un suculento estofado con “mariguana” del “molacho” o unos tacos con el “cachetes”.

Comer en la Casa Country, o unos taquitos con el “Bigotes”, o una barbacoa en el “Montalayo”, o echarse un “pollo Gasparín” o un cochito tatemado de con “Rosales”, o unos taquitos de pescado de con “el Raul”.

Cenar con las “güeras” de la Montuosa o en el “Túnel”, o unos tacos de la “carreta” o con “el Martín”, o refinarse un licuadazo en el “Dengue” o un chocomilazo calientito y con bollito en el mercado Pino Suarez.

De todo hay y de nada también. Algunos dicen que hay mucho de poco. En tiempo de frío unas gorditas con atole de pinole, o un menudazo hirviendo con su rama de hierbabuena pa la buena digestión.

Pa los “intelectuales” está la plazuela machado, con sus cafés que parecen cantinas y sus cantinas con nombres de cafés.

Nada como un café matutino, vespertino o nocturno en el Panamá, en el Vips, en el Aguamarina, en el Olivo o en el nuevo de la zona dorada. Cómo se extraña el café del Joncol’s, del Chic’s, del Doney y del Hotel de Cima.

Es en esta marisma donde he pasado mi vida y la vida ha pasado por mí varias veces. Es aquí desde donde virtualmente les escribo: Mazatlán, Sinaloa, México y desde donde les deseo un Feliz 2005!!!.

Comentarios (1)

Maria ElenaFebrero 26, 2009 at 11:41 am

Estuve leyendo algunos de tus escritos. Me parecieron muy interesantes. Te felicito y agradezco que los compartas. Sigue escribiendo… espero seguir leyendo.

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