Está lloviendo en el Azteca!!!   1 comment

Posted at 9:00 pm in General

azteca.jpgSi me preguntaran cual es el recuerdo más hermoso de mi infancia, sin dudarlo ni un instante les diría que en “el baldío” enfrente de la escuela 18 de Marzo, con una pelota de futbol en los pies y el corazón henchido de pura pasión futbolera, a mis escasos 9 o 10 años de edad.

No era gratuita esa perra afición por el deporte de las patadas, pues ver el futbol en la tele era todo un suceso del barrio de la Primera Galeana en la Montuosa. No habia mas que de dos sopas, el canal 12 y el 7, los dos de televisa.

Los sábados por la noche eran de rigor los juegos en el estadio Jalisco, con cualquiera de los equipos locales de anfitrión, que eran muchos para delicia de los jaliscienses: los gallos del jalisco, los rojinegros del atlas, las chivas, los leones negros de la u. de g. y los tecos de la u.a.g.

Los domingos al medio día era el del Estadio Azteca, y de cajón o era el América, o el Cruz Azul o el Atlético Español, hoy Necaxa, o el Atlante.

De aquella época recuerdo a Don Froylán, padre de varios de mis amigos, pues era una familia numerosa y vecino de al lado. Era un fanático de la máquina Cruz Azul. Tal era su afición que hasta su vetusto pero apantallante carromato lucía su carrocería azul y su capote blanco emulando al equipo de su pasión.

Yo nunca le fuí a “los cremas” del América, ni a las chivas ni al Cruz Azul. Yo le iba a los “leones negros” de la U. de G., un equipo que fué subcampeón en sus primeras dos temporadas en primera división.

Las mañanas y tardes futboleras en “el baldío” eran todo un espectáculo, o al menos así lo era para nosotros. Ahí coicidíamos chamacos de la primera, segunda y tercera galeanas y de las calles aledañas.

En ese terreno polviento se tejían nuestras grandes hazañas y dejábamos entre sus piedras nuestro sudor y muchas veces nuestra sangre, pero también nuestros sueños de ser el “gato marín”, el “pata bendita”, el “eusebio” o “nene”, el “carlos reynoso”, el “cabinho”, o viéndonos ya mas nacionalistas el “cuellar” o “luis flores”. Y volviéndonos mundialistas, el “cruyf”, el “beckenbahuer”, el “pelé” y el “maradona”.

De esa época, heredé el apodo que me acompañó hasta mis 12 años: “el Becken”, por mi posición de defensa en el que me enfrasqué en la mayor parte de mi “carrera” futbolística infantil.

Mi más vago recuerdo de una final de futbol profesional, fue aquel partido entre el Toluca y el León en 1974, a mis 8 años, en el que los choriceros le ganaron en un cerrado partido 1-0 a los “panzas verdes” del León.

Recuerdo vívidamente al técnico “Arpad Fekete” queriendo golpear al árbitro por una decisión controversial y viendo a la bola de mexicanitos intentando controlar a ese enorme y furioso gigante sin mucho éxito.

Fue en las siguientes temporadas de 1975 y 1976, cuando los “leones negros” y su pandilla de brasileños: “Eusebio”, “Jair”, “Nené” hicieron su hazaña y me convertí en su ferviente seguidor hasta que desaparecieron del futbol nacional.

De esa época como olvidar al “Mayel”, al “Neto”, al “Alonso”, al “Guillermito”, al “Tanano”, mis grandes amigos y a veces mis rivales en la cancha. En esos años experimenté lo que es la amistad de a deveras, aquella en la que dabas hasta la vida por tu amigo y viceversa.

No puedo olvidar la consternación y la desesperación de todos cuando nuestro amigo “Mayel” se lastimó la pierna en una jugada “rispida” que terminó el juego y que nos hizo llevarlo en brazos hasta su casa, que en ese tiempo y espacio nos parecía que quedaba muy lejos del campo.

No se si les ocurra lo mismo, pero al paso de los años y al visitar aquellos espacios de nuestra niñez, recibes la enorme impresión de que todo es mas pequeño y más cercano de lo que nos parecía de niños.

La enorme cancha, era en realidad un pequeño terreno que a la postre fue construído y que apenas alcanzó para unas cuatro casas de mediano tamaño, pero para nosotros tenía las dimensiones del estadio azteca.

Aquella memorable mañana de 1975, fuimos a la cita a la que religiosamente teníamos casi a diario con el balón, el baldío y sus férreos combatientes. Era un día nublado como muchos de los veranos Mazatlecos. Caluroso pero imperdonable para darle rienda suelta a nuestra única pasión.

De repente en el “accionar”, con nosotros “dominando la posesión del balón” y “proponiendo el partido”, la lluvia empezó a caer estrepitosamente sin el tradicional “chipi chipi” preambular, por lo que nos “pescó” en plena garra “futbolera”.

No pude contener el grito que salió de lo más profundo de mi ser infantil y en ese momento grité a los cuatro vientos: “Está lloviendo en el Estadio Azteca!!!” para inmediatamente ser coreado por todos mis amigos que en una catarsis colectiva corríamos, gritábamos, llorábamos bajo la lluvia, al recibir la bendición del cielo, bautizándonos y transformándonos en lo que éramos: los guerreros de la cancha.

En eso una voz del cielo se escuchó diciendo: “éstos son mis niños, mis hijos, mis bien amados, escúchenlos y me escucharan a mí, porque nadie viene a mí sino por ellos, pues de ellos es el reino de Dios y su Justicia, ese pinche árbitro es un vendido !!!”.

Written by admin on Enero 14th, 2005

One Response to 'Está lloviendo en el Azteca!!!'

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  1. espero y me mandes por correo algunas fotos de aqueella epoca tan grande del futbol practicado por el equipo que nacio grande la U de G, yo tambien amis 6 años de edad me converti en seguidor de este gran equipo, a esa edad no pude reunir ninguna foto o algun poster, me acuerdo de algunos jugadores como: medico rios, medico reyes, davalos, reynaldo gualdini, eusebio, yair de jesus pereyra, nene garcia, daniel guzman,

    felix

    20 May 08 at 3:56 pm

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