Ahí frente al mar pacífico, juntito a los monos bichis, ante un bello atardecer de todos los días en la hermosa Mazatlán, la perla de los sueños, una jovencita veinteañera espera con ilusión, esperanza y dolores de parto al primer fruto de su amor, un dia como hoy poco más de cuatro décadas atrás.
No se cuántas veces he escuchado que la vida transcurre en ciclos y que hay que cerrarlos para seguir viviendo. No falta quien dice de los peligros de abrir nuevos ciclos sin cerrar los anteriores, pues ese no es el camino para una vida armoniosa y productiva.
Siempre he querido tener en la memoría viva infinidad de frases sabias, cual botiquín emocional y existencial para los primeros auxilios en los accidentes de la vida.
Bruma alta,
Salmón brincador o camarón que se duerme, porfiar o fluir, forjar o confiar, luchar o dejarse llevar: he ahi el dilema de los tiempos. Sabiduría popular que ilustra la disyuntiva: