El encierro es el peor de los castigos. Nada más duro que perder la libertad. En el encierro, se tejen lastimosamente sueños que quizá nunca se cumplan.
Ahi, en las catacumbas, un rayo de luz hace la diferencia entre la vida y la muerte.
“A la reja, se le solicita en la reja!” era el grito a lo lejos que rompía la espesura de la tristeza en la celda. Decenas de improvisados mensajeros se encargaban de aclarar lo que se creía haber escuchado: era el llamado.
“No es el chícharo, es otro wey” informaba la larga red de relevos informantes, no era el llamado a la libertad, sino a alguna diligencia.
Y la tristeza reinvadía el espacio y el tiempo.
Y tras la diligencia, el encierro.
Bajo de estatura, piel blanca, bigote abundante, el chícharo no era un preso más. Estaba condenado a cadena perpetua, pero a veces ni lo parecía. Su vida giraba entre la reja y las celdas, siguiendo al pie de la letra los deseos del comandante.
Parecía un verdadero chicharito de acá para allá, siempre sonriente, siempre cumpliendo su cometido.
Pero su misión era a la vez su tormento: De vez en vez se le oía gritar a grito abierto, a los de la reja, que por piedad lo dejaran salir y su llanto desgarraba el corazón de hasta el mas duro criminal.
Y un día el chícharo apareció en persona, en la oscura celda, y entregó su tan esperado mensaje: “a la reja, se le solicita en la reja, felicidades!”.
Y enfilado hacia el ansiado camino, al volver la vista atrás, las lágrimas brotaron al ver el rostro abatido y desesperanzado de quien se sabía ajeno a su entrega, el de Miguel “el chícharo” García: el Mensajero de la Libertad.
Marzo 25, 2008 en
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Hoy es Domingo de Resurrección y puede ser un buen día para renacer.
Hace más de dos mil años la muerte hizo lo suyo en el gógota un viernes y dos días después la vida resurgió con toda su belleza y esplendor en un domingo como éste.
Yoshua, Jesús, el cristo, permitió que el dolor se apoderara de su ser, de su cuerpo y de su alma, para mostrarle al mundo la fuerza infinita que reside en nosotros.
El gran cordero de sacrificio fué inmolado para la liberación de la cautivos, de las ataduras del pasado, del viejo ser, limpiándolo con el más sublime perdón: el que surge del más inmenso dolor, fijado en su propia cruz.
He aquí el hombre, ecce homo, que escoge para sí mismo su tormento pero escoge también su salvación.
Son las mismas voces que piden crucifixión, las que piden perdón por no saber lo que se hace.
Son las mismas que claman clemencia y que sea removido el cáliz del dolor y la amargura de días y noches en vela.
Son las mismas que lo niegan tres veces y que le piden al gallo que cante.
Son las mismas voces que le piden al sanador que se sane a si mismo antes de sanar lo demás.
Son las mismas que enjugan las lágrimas, el sudor y la sangre, las que le atraviesan el costado.
Son las mismas que lamentan haber abandonado al creador y las que lloran su abandono.
Son las mismas que cometen la máxima atrocidad posible: asesinar sin piedad al hijo del hombre.
Y luego la muerte, y luego el temblor, y luego el desastre, y luego el estruendo, el crujir de dientes y luego el silencio.
Y luego el sepulcro.
Y luego la vida.
Hoy, desde el dolor de mi propia cruz imploro:
Perdón por no saber lo que hago ni lo que he hecho,
perdón por asesinar a mi cristo,
por negarlo tres veces,
por azotarlo sin piedad,
por coronarlo de espinas,
por destrozar sus pies y sus manos,
por enjugar sus lágrimas y
por atravesarlo con mi lanza de muerte.
Y desde este mi sepulcro, invoco hoy mi resurrección.
Marzo 23, 2008 en
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Querido Hermano Pablo García:
Mi estimado brother, antes que nada deseo que te la hayas pasando de peluche en compañía de los tuyos y de los no tan tuyos, dondequiera que te encuentres, festejando a todo lo que dá otro de tus “cumplemenos”, pues faltaba más, faltaba menos, pero pues dos siglos no se cumplen todos los días, picarón.
Acá la raza anduvo indecisa entre si irse a las pirámides a agarrar energía, irse a la playita aprovechando el puentesote, o de plano festejársela a tu salud, salud!. Leer más entry »
No son muchas las cosas que se le pueden agradecer al gobierno de Vicente Fox.
La más significativa para mí: el poder haber cumplido mi desahuciado sueño de salir de mi México alguna vez en mi vida.
No es que Vicente me haya financiado el boleto de avión ni mucho menos, hizo algo más importante para mí y para muchísimos mexicanos: eliminó la obligatoriedad de contar con la cartilla liberada del servicio militar nacional para poder tramitar el pasaporte.
Por “cosas del sistema” había sido condenado a no tener nunca ese ansiado documento. Leer más entry »
Manuel era su nombre y era un joven normal. Moreno, pelo chino, alto, atlético y sonrisa a flor de labios. Buen conversador y mejor interlocutor.
Era boxeador amateur y era todo un deportista: no fumaba ni bebía, se entrenaba diariamente y era muy disciplinado.
Era bueno para las matemáticas, pero sus manos y sus puños eran más rápidos en los ganchos y los jabs, que con la sumadora. Leer más entry »